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Lesiones más habituales en el fútbol

El fútbol es un auténtico deporte de masas y como tal, suscita gran interés en todos sus aspectos y en todos los niveles.

Si hablamos de los clubes y jugadores de fútbol profesionales, toda la información que generan es devorada por los miles y miles de seguidores y fans. Si nos referimos al fútbol amateur y al deporte base podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que es el que más se practica.

Al ser tan mediático, seguro que todos hemos oído y comentado que tal o cual futbolista se ha lesionado y que va a estar unas semanas o meses de baja. Escuchamos cosas como rotura muscular, lesión de ligamento cruzado, tendón de Aquiles y muchos otros términos que, si no eres profesional sanitario, puede ser que no conozcas.

Por eso hoy os vamos a hablar y a explicar cuáles son las lesiones más frecuentes cuando se practica este deporte.

Las 5 lesiones más comunes en el fútbol.

Un futbolista, sea cual sea el nivel en el que juega, está altamente expuesto a lesiones. La velocidad, la potencia, los saltos y los exigentes cambios de dirección durante el juego le obligan a absorber cargas de alto impacto, especialmente en las rodillas, los pies y la pelvis. Dependiendo de la gravedad, una lesión puede alejar al deportista del campo de juego durante unos días, una temporada o incluso para siempre.

Rotura muscular.

Esta es la lesión por excelencia de los futbolistas. Se estima que las roturas musculares representan entre un 30% o 40% del total de lesiones en este deporte.

Se produce por una sobrecarga cuando el músculo es sometido a un exceso de trabajo y acaba rompiéndose. Si bien puede ocurrir en cualquier músculo, la rotura más frecuente es la de los isquiotibiales.

Contar con un buen diagnóstico y tratamiento es fundamental para evitar que se generen complicaciones y recaídas. Los fisioterapeutas tienen una labor importantísima en la recuperación de este tipo de lesiones.

Esguince de tobillo.

Normalmente se produce por una torcedura en inversión, cuando la planta del pie mira hacia adentro y el empeine hacia afuera. Los esguinces pueden tener tres grados, y dependiendo de cuál de ellos estemos hablando, la recuperación variará. Alrededor de un 30% dejan secuelas como una cicatriz interna en el ligamento roto o daño en el cartílago.

Como os hemos dicho en alguna ocasión, el calzado deportivo juega un papel muy importante a la hora de evitar este tipo de lesiones. Porque no es lo mismo jugar sobre césped artificial, tierra o césped natural.

Rotura del ligamento cruzado.

El fútbol es un deporte bastante explosivo, con muchas arrancadas, frenadas y pivotajes. Esto condiciona que los futbolistas tengan más propensión a sufrir este tipo de lesión. Y las mujeres, al tener las rodillas más laxas, se ven más afectadas. Deportes como el baloncesto, balonmano, tenis,... también tienen estas características y por tanto, también afecta a muchos de sus jugadores.

El ligamento cruzado anterior, uno de los cuatro de la rodilla, es el que más suele romperse, por un estiramiento excesivo o un golpe y a día de hoy, se debe operar para reconstruirlo. El proceso de recuperación es duro y largo.

Pero si hay algo que de verdad temen los futbolistas, es la “tríada”. Se trata de tres lesiones en una, y ocurre cuando se rompen a la vez el ligamento cruzado anterior, el ligamento lateral interno y el menisco interno. Pero ya nos ocuparemos en otra ocasión de ella.

Pubalgia.

Hablamos de una tendinitis que se produce por sobrecarga muscular causada por un sobreesfuerzo. Los movimientos repetitivos y continuos, como el golpeo del balón, los saltos con caídas descompensadas, los cambios de velocidad,... pueden desencadenar en este tipo de lesión.

La pubalgia tiene los síntomas localizados alrededor de la pelvis con dolor irradiado hacia los aductores, abdominales y arcos crurales y se clasifica en alta, baja o mixta dependiendo de los músculos a los que afecte. Cada vez es menos frecuente porque cada vez hay más estudios científicos que ayudan a una mejor preparación física o en caso de lesión, a una mejor recuperación.

Rotura del tendón de Aquiles.

El tendón de Aquiles es el más potente del cuerpo, sin embargo constituye un punto débil para muchos deportistas. Su función es la de levantar el talón del suelo durante la marcha y cuando saltamos de manera sucesiva, llega a soportar 12,5 veces el peso de nuestro cuerpo.

El tratamiento para la rotura en un deportista pasa por la cirugía y tras ella, la recuperación suele durar entre 4 y 6 meses.

Lesiones en el ámbito del deporte hay muchas, pero hoy os hemos hablado de las más habituales en el fútbol.